Un día un esquizofrenico...
Soy una estudiante ergo tengo una rutina diaria. Hace algunas semanas, como cada día a las 10:05am tomé el camino del Centro de Idiomas a mi Universidad. Decidí hacer un pequeño cambio: En lugar de rodear la fuente pasaría junto a ella. Gran error.
Iba radiante, dispuesta a escuchar música, mi cabello recién alaciado, la mochila no pesaba, y los tacones aún no me calaban. Comenzaba el día y me dirigía hacia la fuente cuando en ese momento, veo unos pies que se asomaban a la par de una gran chamarra, parecía... ¿Un costal con pies? ¡¡Nooo!! era un hombre alto, robusto y de piel blanca que apriori parecia tener síndrome de Down. Tapó el paso y me saludo -temerosa yo- me vi obligada a darle mi mano al tiempo que me decía en que consitía la enfermedad que él tenía. No quiero imaginarme la cara que puse.
Un poco paranóica miraba a mi alrededor, veía a otro hombre atrás de mi. Me iban a secuestrar, ya valí madres, ahora sí adiós mundo cruel -pensè yo- cuando el hombre robusto me dijo que si le podía dar un abrazo. Sabía que si se lo daba, ya no me iba a soltar y entonces me iba a dormir y yo amanecería violada y tirada por el periférico y jamás iba a saber la calificación de mi examen de costos. Entonces, con sonrisas diplomáticas le decía que no, que cómo, que lo acababa de conocer, cosa que para èl no resultò problema pues me preguntó mi nombre (al recordar a una amiga le dije el nombre que a ella no le gusta: Nayeli) y él me dijo de nuevo su nombre; también dijo que quería romper el record del hombre más caballeroso de San Luis Potosí, que yo estaba muy bonita, que quería sentir mi femineidad, mi calor y mi amor; sería todo un honor para él -¿Ya les dije que hasta este punto no me soltaba la mano?- entonces, yo me seguía negando y en mi mente no encontraba la manera de escapar. Me pidió un beso en la mejilla y me di cuenta que en la lengua castellana hacen falta más sinónimos para la negación, ya se me habían terminado.
De pronto, su rostro cambió, comenzó a enojarse y me sentí perdida en el mundo. Sabía que no podía rechazarlo porque me iba a ir mal. Recuerdo que apretó más mi mano y me dijo: ¿No me quieres porque estoy feo?, ¿No me quieres dar un beso porque estoy bigotón? ¿No te gusto verdad? y ahí descubrí el significado de la palabra in-de-fen-sa, pensé: "este chango en un santiamén me da un golpe, saca la pistola, me ahorca, me avienta, ¿me muerde? sí, esa posibilidad tambièn la pensé y yo tan debilucha. Tuve un chispazo de luz y -con sonrisa muuuuy nerviosa- le repondí: No, no es por eso, no me pareces feo, al contrario. Lo que sucede esque estoy comprometida.
¡Bendito el niño del cuchitril! ¡Bendita monogamia! ¡Alavado sea mi novio! En ese momento, el todo caballeroso hombre, se disculpó, me dijo que comprendía, que siendo así estaba bien, me beso la mano y me dejó libre.
Como pude, caminé rápido. El señor que había visto atrás de mi, no era el complice, quizá era un señor que vio algo raro y se quedó para cuidarme (¿O le habrà dado miedo pasar?) porque despuès de esos momentos, retomó su camino y se fue.
A decir verdad, el hombre sí tenía bigote feo y yo no quería saber la calificaciòn de costos. Pero me urge saber si rompió su record.






5 comentarios:
puta madre qué miedo. si yo hubiera estado ahí se le hubiera hecho de emoción.
qué bueno que saliste con bien y que te quitaste de encima a un imbécil, a lo mejor bien intencionado, pero imbécil al fin.
¡qué miedo! jajaja gran relato :)
Alargué visitas, Srita. Ämbar, y me encuentro con este post casi de terror para una blogger en tacones y preocupada por los costos... y para cualquiera. Tener más cuidado es el camino, ¿quién viene atrás?, andar donde hay más gente, de reojo, que pasen los seguidores, Ud. atrás, sólo precaución, precaución. ¿Saber el récord para qué? experiencia es el saber.
Hay wey, en esos momentos solo queda apretar el esfinter y rogar que no pase nada malo, cierto habra roto el record??
Srita. Ämbar, Ely me dió un premio que quiero compartir con Usted, si le agrada tome mi barquito y tráigaselo.
Saludos
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